lunes, 20 de abril de 2015

Contaminación radioactiva

La contaminación radiactiva se designa a la causada por la diseminación de material radiactivo en el medioambiente. Dos de los contaminantes más perjudiciales para el bienestar de los seres vivos son el uranio enriquecido y el plutonio.


Contaminación por radioactividad (Taringa)



El uranio enriquecido se origina en instalaciones médicas y de investigación, en reactores nucleares, en la munición blindada, en submarinos y en satélites artificiales. La exposición a este  tóxico provoca enfermedades en el riñón, en el cerebro o en el hígado. Mientras que el plutonio es una sustancia muy tóxica para el hombre y el medioambiente porque permanece contaminándolo decenas de miles de años. Existen otros contaminantes radiactivos con graves consecuencias para el hombre, las plantas y los animales. Según el radiólogo Eduard Rodríguez-Farré, uno de los mayores expertos en radiaciones nucleares el yodo afecta inmediatamente y deja mutaciones en los genes, el estroncio 90 se acumula en los huesos un mínimo de 30 años y el cesio se deposita en los músculos provocando todo tipo de cánceres.



La radiactividad se produce cuando ciertos átomos al desintegrarse desprenden partículas como el alfa, beta, neutrón y rayos gamma. Pero al contrario de lo que muchos opinan, convivimos a diario con la radiactividadporque algunos se originan de forma natural. Por ejemplo, ciertos elementos  se forman de manera nata como el radón y los rayos cósmicos que llegan a la tierra. Pero la peligrosidad de la radiactividad comienza cuando la cantidad con la que el ser humano entra en contacto varía.


Se recomienda que la dosis a la que una persona se expone, al cabo de un año, sea de 1 milisiévert. Si esta cantidad aumenta, por alguna razón externa, se corre el riesgo de sufrir alguna enfermedad grave o morir. La radioactividad es una de las causas por las que más personas mueren en el mundo, exceptuando algunos países.

lunes, 13 de abril de 2015

Plátano radiactivo

Todos conocemos los beneficios nutricionales del plátano, una fruta rica en azúcares naturales como fructosa, sacarosa y glucosa y minerales como el potasio. Sin embargo, este popular postre tiene también un lado desconocido: su radiactividad. Tal y como descubrimos en la bitácora «Maikelnai’s Blog», es precisamente el potasio el elemento que convierte a este fruto en una fuente de radiación, aunque tan baja que su efecto es totalmente nulo en el ser humano. Cada 100 gramos de plátano contienen casi 400 miligramos de potasio, en diversos isótopos. Uno de estos isótopos, el potasio-40, es radioactivo, pero solo representa el 0,0117 por ciento del total del potasio contenido en cada pieza.


Platanos "radioactivos" (blog.espol.edu.ec)

Así, cada banana contiene aproximadamente 370 picocurios de potasio radioactivo (o 14 becquerelios), cantidad que no es suficiente para hacer saltar las alarmas de un contador Geiger. A pesar de ello, la suma de la radiación puede llegar a hacer que los lectores de radiación situados en los puertos y aduanas den falso positivo de vez en cuando, al analizar contenedores de esta fruta. Los defensores de la energía nuclear suelen emplear lo que llaman «dosis equivalente a un plátano» para medir las pequeñas fugas de radiación de las centrales nucleares. Es una forma de tranquilizar a los vecinos empleando escalas que se entiendan fácilmente, ya que lo normal es que ni picocurios ni becquerelios nos indiquen demasiado.



En cualquier caso, el hecho de que una persona coma un plátano diariono incrementará sus niveles de potasio-40, ya que este no se acumula en el cuerpo, sino que el organismo controla internamente los niveles de este isótopo y cuando entra más potasio del necesario, se libra del exceso. Por tanto, a pesar de esta radioactividad, presente también en otros alimentos como patatas, nueces o pipas de girasol, no hay motivos para la alarma. Podemos seguir disfrutando de los plátanos de Canariascon total tranquilidad, a menos que los descubramos brillando en la oscuridad. Pero eso no será a causa del potasio.

lunes, 6 de abril de 2015

Chernobyl

El comienzo de un incendio, que no se consiguió apagar hasta el 9 de mayo, aumentó los efectos de dispersión de los productos radiactivos, y la energía calorífica acumulada por el grafito dio mayor magnitud al incendio y a la dispersión atmosférica.


Chernobyl (Artículos de opinión)


Los productos radiactivos liberados eran especialmente peligrosos el yodo-131 (cuyo período de semidesintegración es de 8,04 días) y el cesio-137 (con un período de semidesintegración de unos 30 años), de los cuales, aproximadamente la mitad, salieron de la cantidad contenida en el reactor. Además, se estimó que todo el gas xenón fue expulsado al exterior del reactor. Estos productos se depositaron de forma desigual, dependiendo de su volatilidad y de las lluvias durante esos días.


Los más pesados se encontraron en un radio de 110 km, y los más volátiles alcanzaron grandes distancias. Así, además del impacto inmediato en Ucrania y Bielorrusia, la contaminación radiactiva alcanzó zonas de la parte europea de la antigua Unión Soviética, y de Estados Unidos y Japón. En España, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) detectó pequeñas cantidades de yodo-131 y cesio-137, por debajo de los límites aceptables de dosis de radiación, en las regiones mediterráneas y en Baleares.



Para determinar los efectos de la radiación sobre la salud de las personas, la Organización Mundial de la Salud desarrolló el IPHECA (Programa Internacional sobre los Efectos en la Salud del Accidente de Chernobyl), de modo que pudieran investigarse las posibles consecuencias sanitarias del accidente. Estas consecuencias incluían efectos relacionados con la ansiedad producida en los habitantes de las zonas más contaminadas como resultado de la evacuación de sus casas, y del miedo a posibles daños futuros en la salud por los efectos biológicos de la radiación. Además, el programa proporcionaba asistencia técnica al sistema sanitario nacional de Bielorrusia, a la Federación Rusa y a Ucrania, para aliviar las consecuencias sanitarias del accidente de Chernobyl.



Los resultados obtenidos con los proyectos piloto IPHECA han mejorado considerablemente el conocimiento científico de los efectos de un accidente radiactivo en la salud humana, para que puedan sentarse las bases de las guías de planificación y del desarrollo de futuras investigaciones.