martes, 27 de enero de 2015

Niños y radioactividad

La explotación de uranio en Bolivia o Venezuela tiene lugar, prácticamente sin la vigilancia de organizaciones internacionales. En Colombia, por su parte, se teme que las FARC han explotado y comercializado ilegalmente yacimientos de uranio, con un alto riesgo para el entorno natural y la salud de las personas. Una cadena de afectados en la que los niños son el eslabón más vulnerable.


Midiendo la radioactividad (elmundo)

La Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de una Guerra Nuclear (AIMPGN) o IPPNW, como más se le conoce por sus siglas en inglés, lanza por ello una advertencia sobre la contaminación que representa el uso de la energía nuclear. El médico pediatra Alex Rosen, de IPPNW: "Es muy difícil calcular las dimensiones de los daños en la salud provocados por la energía atómica, desde la explotación de uranio en América Latina y África hasta su procesamiento y utilización para la producción de energía eléctrica en Europa. Claro es que los mayores daños a la salud han sido y siguen siendo causados por los ensayos con energía atómica".


Los expertos calculan que desde 1945 se han llevado a cabo más de 2.000 explosiones experimentales de bombas atómicas, cuyos residuos tóxicos han afectado a cientos de miles de personas que ya deben haber muerto, debido a los tumores cancerosos que provoca una exposición a la energía nuclear. Conscientes de que la población infantil es la más vulnerable, sobre todo si los niños viven en cercanías de plantas atómicas de producción de energía eléctrica, en casos de accidentes nucleares o debido al uso cotidiano de rayos x, los médicos de AIMPGN exigen más protección y más información. A pesar de que Alemania decidió abandonar el uso de la energía nuclear, se registra un auge mundial de la explotación de uranio sin los controles necesarios para proteger a las personas. El pediatra Rosen destaca que "si a las personas contaminadas en la minas de uranio se suman las víctimas de accidentes nucleares, las muertes provocadas por la industria de la energía nuclear se deben acercar al millón de personas".